
La Bodega
En la llanura luminosa de Tomelloso, en el corazón de La Mancha, la familia López Montero cultiva viñedo desde el siglo XVIII. En 2005 nace Bodegas y Viñedos Verum, un proyecto que recoge esa herencia para expresar el territorio con una mirada actual.
«Verum», verdadero en latín, define su filosofía: respeto por la tierra, la historia familiar y las variedades que han dado identidad a la zona. Cada vino busca ser una interpretación fiel del paisaje, la memoria y el trabajo en el viñedo.

Elías López Montero
Elías López Montero pertenece a la familia López Montero, con tradición vitivinícola desde 1788. Es el responsable técnico del proyecto Verum y una de las figuras clave en la renovación del vino manchego.
Su trabajo se centra en la recuperación de variedades autóctonas (como Tinto Velasco, Albillo Real o Moravia Agria) y en la reinterpretación de variedades tradicionales como Airén y Cencibel desde un enfoque de calidad.
Apuesta por una viticultura ecológica certificada y por técnicas de elaboración que combinan tradición (tinajas de barro) con innovación, buscando vinos que expresen identidad, precisión y origen.
El Terroir
El dominio de Bodegas Verum se sitúa en Tomelloso, en el corazón de La Mancha, una de las regiones vitivinícolas más extensas y con mayor tradición de Europa.
El viñedo se extiende sobre la meseta central a una altitud media de unos 650 metros, con parcelas que alcanzan cotas superiores, lo que favorece una maduración equilibrada de la uva. El paisaje está marcado por amplias llanuras y suaves elevaciones, con una fuerte exposición solar característica del clima manchego.
Los suelos, predominantemente calizos con presencia de canto rodado en algunas parcelas, aportan estructura, profundidad y una marcada identidad mineral a los vinos. La combinación de suelos pobres y viñedos viejos —algunos plantados en los años 50— favorece bajos rendimientos y una alta concentración de la uva.
El clima es continental extremo, con veranos calurosos, inviernos fríos y escasas precipitaciones, lo que contribuye a una viticultura de secano y a una excelente sanidad de la uva. Estas condiciones permiten obtener vinos con intensidad aromática, madurez y equilibrio natural.
En este contexto, la bodega trabaja bajo certificación ecológica y una filosofía de mínima intervención, combinando tradición e innovación para expresar el carácter varietal y el origen de cada parcela.
El resultado son vinos estructurados, honestos y con una fuerte identidad territorial, donde se busca reflejar la autenticidad del paisaje manchego y el legado histórico de la familia.